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Para pensar...


"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad"

Albert Einstein



"Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo"

Jean Paul Sarte




"Todos los triunfos nacen cuando nos atrevemos a comenzar"

Eugene Ware


Niños y Adolescentes

 

La niñez implica diferentes etapas de desarrollo. El pasaje de una a otra requiere la necesaria resignación y pérdida de hábitos y conductas que permitirán la adquisición de nuevos logros acordes a cada nuevo momento evolutivo.

Para el niño el tránsito por este proceso no es nada sencillo y muchas veces la angustia y confusión que esto genera se manifiesta a través de diferentes síntomas o conductas. Habitualmente los padres, deseosos de ayudar al niño, intentan "entender" qué le sucede, pero no logran comprender la situación, lo cual los deja también a ellos en una posición de angustia y confusión. En esos momentos la mejor ayuda es una consulta profesional que los oriente.


Los niños manifiestan sus conflictos de diversas formas, a menudo las consultas que me llegan se relacionan entre otras con: problemas de conducta o aprendizaje, incontinencia urinaria, excesivos caprichos, enfermedades reiteradas, trastornos de alimentación y temores nocturnos. Todos y cada uno de estos motivos de consulta comparten algo: el niño nos esta queriendo decir algo, pero no lo puede decir con palabras. El terapeuta por medio de las entrevistas con los padres y el juego con el niño “escuchará” lo que sus síntomas intentan decir.

También la adolescencia es un momento que puede implicar un tránsito nada sencillo. La misma es una etapa de transición, una "bisagra": ya no se es un niño pero tampoco un adulto. Se trata de un momento en el cual se pondrá en juego la necesaria pérdida de posiciones infantiles con la paulatina adquisición de nuevas modalidades de relaciones familiares y sociales, pautas culturales, responsabilidades, etc.

Se establecen fuertes vínculos con distintos grupos de pertenencia extrafamiliares como preparativos de futuras posiciones individuales, independientes y adultas, todo ello acompañado de marcados cambios corporales externos e internos que impactan en diferente forma sobre lo mental.

Si además sumamos la diferencia generacional existente entre padres e hijos, el conflicto pasa a ser no solo individual sino que comienza a problematizarse el vínculo padres – hijo. Los adultos sentimos que "no entendemos" qué le sucede y el adolescente que nosotros "no entendemos nada". Se ve dificultada la posibilidad de acuerdos mínimos que permitan una convivencia en armonía.

Simplemente se trata de una situación que desborda a padres e hijos.

A veces las consultas que me llegan surgen por inquietud de los padres, muchas otras es el adolescente por sí mismo el que se acerca y comienza un recorrido terapéutico con miras a la resolución de las problemáticas individuales o familiares.

Sea cual fuere el caso, lo importante es buscar una salida al padecer.

 

CONSULTORIO EN CAP. FED. : ALMAGRO Y BELGRANO

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