Estados de Angustia

La angustia es ante todo un afecto. No cualquier afecto, es intenso y habitualmente, mas allá del ámbito psíquico, tiene su correlato físico: puede ser una opresión en el pecho, un ahogo en la garganta, contracturas en la zona del cuello y hombros. Es un pesar que absorbe la energía, las ganas, el deseo y limita la capacidad de producir.

Ahora bien, toda angustia es igual : no. En que varía? Sobre todo en la intensidad. Veamos primero que es la angustia.

Ya dijimos que es un afecto, ahora agreguemos que aparece como reacción ante una situación, ¿cualquier situación? No, se trata de una situación en la cual se ve afectada, frustrada la posibilidad de acceder, tener, conservar, lograr algo deseado. Es en definitiva una situación de imposibilidad, real o vivida como si así lo fuera. Se podría decir que a mayor sentimiento de imposibilidad mayor angustia, de allí que la perdida de una ser querido, que conlleva lo imposible del retorno, sume en algo aun mas allá de la angustia: el dolor.

Entonces, no toda angustia es la misma, de hecho la angustia es un afecto inherente a la condición humana, necesario en ocasiones, ya que puede actuar, por ejemplo, como señal ante una situación de peligro, lo cual nos permite cuidarnos o corrernos de dicha situación.

Por lo tanto, a lo largo de nuestra vida experimentaremos este afecto llamado angustia, lo habitual es que sea de baja intensidad y de corta duración, el tema es que en ciertos momentos puede suceder que en una persona el nivel de ansiedad y angustia rebase en cantidad de intensidad y tiempo lo esperable o normal para dicha persona. Es en ese momento que el sentir se registra como un profundo pesar agobiante.

Ahora bien, entonces se trataría de identificar cuál o cuáles pueden ser las situaciones que generan la reacción de angustia y modificar la situación. El punto es que frente a esto hay por lo menos una dificultad : que mas allá que la persona por sí misma pueda identificar la situación productora de angustia los motivos mas profundos acerca de la capacidad de dicha situación de producir la angustia son inconcientes, devienen de vivencias muchas veces hasta provenientes de la primera infancia y esto es lo que hace que la persona por sí misma no pueda resolver su estado emocional.

De allí la necesidad del trabajo terapéutico de historizar distintas etapas y momentos de la vida del paciente, lo cual no significa un rastreo minucioso de años y años por la infancia del paciente. En este sentido hay mas una cuestión de mito acerca del trabajo terapéutico que llevaría largos años. En realidad es mas bien rápidamente que un terapeuta con experiencia descifra, descubre los posibles nexos entre la situación actual y el pasado. Lo cual lleva en forma bastante pronta al consiguiente alivio de la angustia.

 

 

 

Los comentarios están cerrados.