Dificultades Sexuales

Una consulta frecuente, en lo que hace a dificultades sexuales, es la impotencia masculina y la eyaculación precoz, presentándose también a veces una combinación de ambas, es decir, una impotencia esporádica con episodios de eyaculación precoz.

Es habitual que quien llega con este tipo de consulta lo haga luego de haber deambulado por distintas especialidades medicas sin haberse encontrado causas orgánicas. También es habitual que sean síntomas que se vienen padeciendo desde hace mucho tiempo, incluso años. Sucede que son dificultades muchas veces sentidas como avergonzantes y por tanto mantenidas en secreto. Esto es debido a que se vería afectada la imagen masculina, varonil. Por eso es importante que quien padece estos problemas pueda vencer toda una serie de prejuicios tanto internos, digamos mas ligados al propio ego o narcisismo como externos, ligados a lo social y cultural.

La impotencia y la eyaculación precoz, al igual que cualquier dificultad sexual, no habiendo causas orgánicas, son síntomas que tienen su origen psíquico y la terapia ayuda a poder comprender por qué ese psiquismo “necesita” de ese síntoma, para qué lo construye, cuál es su función.

Debemos recordar que la sexualidad es mas que una cuestión biológica, corporal. Se dice a veces que el órganos sexual mas importante en el ser humano es el cerebro, o sea la mente.

Cuando se habla de sexualidad, en ocasiones, se la reduce al punto de igualarla a genitalidad. Quedaría así sumida al acto sexual copulatorio propiamente dicho. Sin embargo, la sexualidad es mucho más abarcativa, no es restringida sino amplia. Nuestro cuerpo y mente experimentan ya desde el nacimiento un sinfín de sensaciones eróticas en diferentes zonas corporales. Se podría decir que cualquiera de ellas tiene condiciones de posibilidad de conformarse como productora de sensaciones placenteras.

Es por ello que, en este sentido amplio, podemos hablar de la presencia de la sexualidad desde la mas temprana infancia. Ahora bien, también es cierto que con la llegada de la adolescencia la sexualidad genital experimenta un empuje y toma condiciones de posibilidad de realización efectiva. Ello implica una reelaboración de las modalidades de contacto y relación con los otros experimentadas durante la infancia -especialmente en el medio familiar-, las cuales serán la base, el pilar del cómo se llevara adelante la sexualidad adolescente y adulta. En este proceso tendrán su lugar la idiosincrasia, los mitos y los tabúes propios de cada familia y los aportados por lo social. Sin este pasaje de lo familiar (no sólo en el sentido de familia sino de lo conocido) a lo exogámico -lo exterior- no es posible el encuentro sexual con un otro.

Habitualmente todo esto no es sin temores e incertidumbres. Sin embrago, en algunos casos, estas dificultades “esperables”, se tornan síntomas, inhibiciones o intensos malestares que se manifiestan ya en la adolescencia o se disparan en la adultez. En estos casos podemos hablar de dificultades sexuales.

 

 

 

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